Estar vivo, poder ver, andar, tener casas, música, cuadros..., todo ello es un milagro. He adoptado la técnica de vivir la vida de milagro en milagro.
ARTHUR RUBINSTEIN.
Hubo una época de mi vida en que me burlaba de la idea misma de los milagros. Lo cual no quiere decir que en ciertas ocasiones no deseara desesperadamente que ocurriera algo milagroso. De haber podido curarme la resaca tomando unas cuantas copas, sin volverme a emborrachar, habría sido un milagro. Si alguien me hubiera pagado la fianza y hubieses podido llegar a tiempo al aeropuerto y luego puntualmente a la cita... eso habría sido otro milagro.
Del autentico milagro de mi sobriedad sale hoy multitud de otros milagros. Soy la misma persona que era entonces, desde luego, pero lo que siento en relación con mi mismo es muy diferente. Una sensacion de respeto a mi mismo y de ser útil ha ocupado el lugar del antiguo odio que sentía contra mi mismo.
Hay días en que quedo literalmente atónito al ver que estoy vivo. Cuando pienso en los peligros constantes de la existencia que llevaba en otro tiempo, y en las veces que estuve al borde de la muerte, me siento lleno de gratitud por el simple hecho de respirar, y no hablemos del de tener capacidades físicas y mentales.
Hoy me percato de que todo esto es exclusivamente fruto del poder y la gracia de Dios. Para mi, ser consciente de ello es quizás el mayor de todos los milagros.
ESPERA UN MILAGRO, ACEPTA UN MILAGRO.
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