Mira bien dentro de ti mismo, hay una fuente de fuerza que siempre manara si siempre miras allí.
MARCOS AURELIO.
Hasta después de adquirir cierto grado de iluminación espiritual no me di cuenta de la medida en que la dependencia gobernaba mi vida. Dependía de los demás para la seguridad, la aprobación y el prestigio. No eran sencillamente requisitos por mi parte, sino exigencias declaradas.
Asimismo, no me sentía satisfecho hasta que estas exigencias se satisfacían de acuerdo con mis especificaciones exactas. No es de extrañar, pues que mis decepciones fueran constantes. Hay personas que en una situación así se sienten frustradas y enfadadas y rebeldes, otras se deprimen y se encierran en si mismas.
En aquel entonces no me daba cuenta, pero al exigir que otras personas satisfacieran mis necesidades interiores, una y otra vez me ponía en el tajo emocional.
Durante la mayor parte de nuestra vida hemos creído que el problema era nuestra ira, rebeldía o depresión. Pero luego hemos descubierto que estas reacciones no eran mas que síntomas que ocultaban el problema real: Nuestras inoportunas dependencias emocionales.
Hoy estamos convencidos de que nuestra necesidad de seguridad y de bienestar emocional no pueden satisfacerla personas, lugares ni cosas. Su satisfacción solo puede salir de nosotros mismos o de Dios.
OBTENGO SEGURIDAD EMOCIONAL
DISMINUYENDO MI DEPENDENCIA
DE LOS DEMÁS Y AUMENTANDO
MI DEPENDENCIA DE DIOS
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