Renunciar a las pretensiones es un alivio tan bendito como darles satisfacción. William James.
Si queremos hacer verdaderos progresos en la búsqueda y el cumplimiento de la voluntad de Dios, hemos de tratar de desechar nuestras pretensiones junto con nuestras viejas ideas. En primer lugar, tenemos que renunciar a la pretensión de que la autosuficiencia da buenos resultados. Deberíamos basarnos en las lecciones que tanto nos costo aprender y recordar que tenemos poco poder en lo que se refiere a la mayoría de las cosas, mientras que Dios tiene todo el poder.
También deberíamos esforzarnos por ser nosotros mismo en lugar de hacernos pasar por alguien que no somos. Podemos conseguirlo aceptando nuestras limitaciones, definiendo nuestras capacidades y partiendo de ahí..., en lugar de continuar fingiendo y no llegar a ninguna parte.
Si mientras hacemos estos esfuerzos nos encontramos con que hemos sido pretenciosos desde el punto de vista espiritual, deberíamos examinar los motivos que había detrás de nuestro comportamiento. Podríamos preguntarnos, por ejemplo, si tratábamos de impresionar a otras personas alabando la fe de dientes afuera en lugar de vivirla y practicarla. En este campo de pretensiones, al igual que en todos los demás, haríamos bien rezando para pedir la disposición a cambiar y pedir luego humildemente a Dios que nos ayudase a cambiar.
Las Pretensiones Espirituales no Engañan ni sirven a Nadie, y menos todavía a Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario